BENEFICIOS Y VENTAJAS DE LOS TRANSGÉNICOS

Para comenzar se va a analizar cuáles son las funciones que un organismo genéticamente modificado puede tener y que ventajas le confiere la modificación genética frente a los organismos tradicionales:

 

Aplicaciones en medicina

Es posible utilizar a modo de fármacos algunas proteínas provenientes de organismos transgénicos (proteínas recombinantes) para tratar distintas enfermedades: Por ejemplo, la diabetes es tratada con insulina humana obtenida a partir de bacterias transgénicas lo que permite reducir los costes y hacer el tratamiento más asequible y accesible para la población con menos recursos (Chile Bio, 2015). También se emplean animales de granja, por ejemplo, la leche de cabras transgénicas es capaz de producir el activador tisular del plasminógeno, utilizado para tratar la trombosis (Cavagnari, 2010). Del mismo modo las plantas transgénicas pueden usarse para crear proteínas farmacéuticas, sobre todo anticuerpos destinados al tratamiento de infecciones o proteínas para elaborar vacunas contra virus y bacterias patógenas. Otra aplicación sobre la que se está investigando es la de la creación de vacunas comestibles a partir vegetales transgénicos, esté avance podría suponer una revolución socio sanitaria (ArgenBio, 2007; Molina Muñoz, 2008).

 

Aplicaciones en medio ambiente

La ingeniería genética también se usa en la protección del medio ambiente y existen diversos ejemplos que ilustran de cómo los OGM participan en la conservación de los recursos naturales. Se han desarrollado vegetales modificados genéticamente con mayor capacidad de asimilación de metabolitos contaminantes mediante la alteración de genes implicados en su asimilación o en su degradación.

 

Otra aplicación de los transgénicos en el marco medioambiental es la creación de plásticos biodegradables. Científicos de la Universidad Nacional de Colombia están trabajando con una variable de tabaco transgénico que puede expresar en sus tejidos

un material denominado polihidroxialcanoato (PHA), muy similar al plástico sintético derivado del petróleo (Agencia iberoamericana para la difusión de la ciencia y la tecnología, 2017).

Aplicaciones en la producción de alimentos

En cuanto al uso que más nos interesa en el presente trabajo, la producción de alimentos, cabe señalar que el uso de la biotecnología en los últimos años ha servido para aportar mayor eficacia y mejores resultados a procesos que se hacían de manera natural anteriormente. En ganadería, por ejemplo algunos organismos modificados se utilizan para mejorar la digestión, en el ámbito de la sanidad animal, también se utilizan las vacunas de origen transgénico, puesto que presentan ventajas frente a las tradicionales (FAO, 2010), Pero quizás el caso más conocido de uso de transgénicos en la ganadería, es el de la hormona del crecimiento. Esta hormona la producen las vacas de manera natural, pero con la ingeniería genética se ha creado la hormona recombinante de crecimiento bovino, que está especialmente ideada para que estos animales produzcan entre un 10 y un 20 % más de leche, que la que producirían de manera natural.

La agricultura, quizás es el sector donde los transgénicos tienen funciones más variadas, pero en líneas generales, el objetivo que se persigue es mejorar la producción agrícola, siempre de una manera más sostenible; utilizando menos cantidad de tierras y técnicas más respetuosas con el medio ambiente, a la par que se reducen los costes de producción, y se solucionan problemas de adaptación (ChileBio, 2015). Unos de los primeros productos que se han comercializado, han sido los vegetales comestibles resistentes al tratamiento con herbicidas o resistentes a las plagas y se les considera como la primera generación de transgénicos. Gracias a este avance estos alimentos, son capaces de sobrevivir a una plaga, pero además presenta otras ventajas ya que se reduce la cantidad de insecticida con el que es necesario tratar a los cultivos, reduciendo así el impacto ambiental y los gastos económicos (Sánchez Martín, 2008). Un ejemplo conocido de este tipo de organismos transgénicos, es el del maíz resistente al ataque del taladro, una variedad de gusano que afecta a dicha planta y produce enormes pérdidas anuales. Con esta nueva variedad los cultivos están protegidos frente a esta plaga, evitando perdidas a los agricultores, y asegurándose así la producción de este alimento (Ramón & Calvo, 2001). Otra de las aplicaciones de los OMG es la maduración retardada. Este proceso natural es inducido por una hormona vegetal, que hace que el fruto cambie en su color, sabor y aroma. La biotecnología ha conseguido modificar los vegetales con el fin de retardar la maduración, y así prolongar el tiempo en el que mantienen sus propiedades, mediante la neutralización del gen encargado de producir esa hormona. De este modo es posible que la fruta se conserve durante más tiempo, alargando la vida útil y reduciendo así la pérdida de alimentos. Un ejemplo de esta mejora es el del tomate FlavrSav (Chile Bio, 2015). Un ámbito de gran aplicabilidad de los OMG es la resistencia de los cultivos a condiciones extremas. Los terrenos con alta viabilidad y potencial de cultivo son relativamente escasos en el mundo, ya sea por las características del terreno, la falta de agua o las condiciones climáticas. Estos factores ponen en peligro la producción alimentaria, ya que los cultivos en muchas ocasiones no sobreviven a estas adversidades. Gracias a la ingeniería genética se han desarrollado plantas transgénicas capaces de adaptarse a ciertas zonas de condiciones extremas: alta salinidad, sequía, suelos ácidos, temperaturas extremas o suelos con metales pesados (Sanchez Martín, 2008). Este tipo de adaptación de las plantas a entornos poco adecuados para los cultivos puede ser crucial, sobre todo teniendo en cuenta los efectos del cambio climático sobre el medio, y el agotamiento de los recursos naturales lo que provoca un aumento de la desertización, de escasez hídrica y de la erosión (Viches et al, 2009). Un claro ejemplo de cómo los transgénicos pueden ayudar a garantizar seguridad alimentaria en los países en vías de desarrollo, es el programa que se lleva a cabo en África con el maíz WEMA. Su nombre proviene de sus siglas en ingles Wáter Efficient Maizefor África y es una variedad de maíz transgénico capaz de tolerar sequias y plagas de insectos. Se estima que gracias a ello, se producen 2 millones de toneladas extra de este alimento, cantidad suficiente para alimentar entre 14 y 21 millones de personas (Monsanto, s.f.).

Debido al reto que supone dar de comer a toda la población mundial, intentando preservar el medio ambiente, se han creado variedades de plantas transgénicas con mayores rendimientos que las tradicionales. Según el informe ISAAA (2015) los cultivos transgénicos pueden aumentar en un 22% el rendimiento de los cultivos tradicionales.

En relación con la producción de alimentaria, otra de las posibilidades de los OGM son las mejoras de la calidad nutricional. Este desarrollo es muy importante cuando hablamos de seguridad alimentaria. Un ejemplo, en este contexto es el arroz dorado (golden rice) rico en beta-caroteno, un precursor de la vitamina A, esta vitamina ayuda a prevenir enfermedades y a evitar la ceguera. En países subdesarrollados, la falta de vitamina A es un problema de salud pública que afecta a 250 millones de personas, y que causa en muchos casos mortalidad infantil (Pérez Colomé, 2016)(FAO, 2001). Gracias a este tipo de arroz enriquecido, se podría combatir algunos problemas de desnutrición, sobre todo en poblaciones donde la dieta es incompleta y deficiente. Otros ejemplos son el arroz rico en hierro, leche “hipoalergénica”, aceites con menos grasas saturadas, etc. (Prats, 2012.; Chile Bio, 2015). Un importante avance en alimentación debido a la transgénesis es el que se está llevando a cabo a través el Proyecto TRIGOCEL en el que se integran investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de las universidades de Sevilla y Córdoba. En dicho proyecto se trabaja en el desarrollo de trigo sin gluten, destinado al consumo de los celíacos (Pérez Colomé, 2016). Tras este repaso a la información expuesta, se puede deducir que los alimentos transgénicos pueden suponer grandes ventajas de cara al futuro, tanto en la labor de reducir el hambre en el mundo, como en la protección del medio ambiente. Los colectivos científicos y sociales a favor de la biotecnología, sostienen que los cultivos transgénicos son una herramienta muy eficiente y poderosa para ayudar a combatir las insuficiencias alimentarias. También afirman que estos nuevos alimentos son mucho más rentables, nutritivos y resistentes que los elaborados a través de las técnicas habituales de selección y cruzamiento genético (Larrión, 2013).

Fuente:

Seguridad alimentaria y alimentos transgénicos

Kitiara Luque Polo

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